¡Hola! Hoy os traigo una entrada algo más práctica. Aunque puede que algunos recursos o consejos los conozcáis ya, para mí eran todo un misterio las primeras semanas. Algunos los fui descubriendo en las clases de teoría de asignaturas como Traducción General Directa y Documentación, y otros tantos gracias a mis compañeras. Aquí os dejo unos cuantos, que espero que os sirvan de ayuda a los que estáis empezando. Si os interesa el tema y queréis conocer más recursos o tenéis alguna duda, dejádmelo en los comentarios. También podéis escribirme a través del formulario de contacto.

1. Diccionarios en línea

Aunque WordReference y Reverso Context para las concordancias son los más socorridos entre los alumnos de TeI, hay vida más allá. Si bien nadie duda la utilidad de los diccionarios en papel, sobre todo cuando nos toca traducir textos de especialidad, los diccionarios en línea nos ofrecen la posibilidad de encontrar el término en unos segundos. Cuidado con los foros de preguntas y diccionarios del tipo UrbanDictionary, ya que no pasan por ningún filtro profesional –y sí, he usado el UrbanDictionary para algún que otro encargo «interesante» de clase :).

Los profesores os lo van a decir una y mil veces, pero consultad diccionarios monolingües. Os van a sacar de dudas aunque no aparezca el término traducido. Mis recomendaciones son:

2. Dudas ortotipográficas

Nadie es perfecto ni está libre de erratas, pero los traductores casi. Ya os hablé en otra entrada de la importancia de escribir sin faltas y elaborar oraciones correctas, así que aquí os dejo unos recursos útiles para cuando no estéis seguros de cómo se escribe algo. ¿Es «con base en» o «en base a»? ¿Tengo que poner una coma detrás de «pero»? ¿»Por qué», «por que», «porqué» o «porque»? 

  • La Fundación del español urgente de BBVA (Fundéu): está asesorada por la RAE y tienen cientos de entradas aclarando este tipo de dudas. Tiene su propio buscador, aunque yo suelo poner la pregunta en el buscador de Google y añadirle «fundéu» al final porque me parece más rápido, pero lo mejor es que podéis hacerles consultas directamente a través de su página web o Twitter. En cuanto algún tema se pone en boca de todos, no tardan en hacer una entrada con recomendaciones lingüísticas sobre el mismo. 
  • El Diccionario panhispánico de dudas de la RAE: se trata de la versión electrónica del diccionario propiamente dicho. Contiene apéndices y recomendaciones de buen uso. A tener en cuenta que es un diccionario normativo, es decir, que se basa en la norma del español actual y que quizá esté menos actualizado que el recurso anterior (es del 2005). Por otro lado, la RAE también contesta preguntas lingüísticas por Twitter, eso sí, tenéis que incluir la etiqueta «#dudaRae». 
  • La Ortografía de la lengua española (2010) y la Nueva gramática de la lengua española (2009): de nuevo versiones electrónicas de la RAE. Podéis probar a poner en su buscador «onomatopeyas» o «plural invariable». Por mi parte, cuando estaba en segundo de carrera, me compré la Nueva gramática de la lengua española en papel, el Manual, ya que esta gramática tiene diferentes versiones. 

Lo más importante es que no os avergoncéis si tenéis dudas y que si no estáis seguros, consultéis estos recursos antes de dar por terminado el texto.

3. División de pantallas

Si no trabajáis con programas de TAO, algo raro nada más empezar la carrera, os recomiendo que no hagáis vuestras traducciones directamente en el mismo documento del texto original. Se trata de una preferencia personal, por supuesto, pero la quería incluir por si le podéis sacar partido.

La principal razón por la que no me gusta traducir en el mismo documento  del texto original es que siempre podemos borrar alguna parte de este sin querer y crearnos un problema.

Lo que siempre hago es dividir la pantalla, y aquí ya hay gustos varios: texto original a la izquierda y documento en blanco para traducir a la derecha, texto original arriba y traducción abajo… como queráis. Con Windows podéis ir ajustando el tamaño de cada pantalla en la posición que más os guste mientras que con Mac solo tenéis que ir al Mission Control deslizando tres dedos hacia arriba y luego arrastrar una pantalla sobre la otra. Fácil. 

Algunas compañeras de clase que traducían sobre el mismo documento preferían subrayar el texto original para diferenciarlo de su traducción. Como veis, hay para todos los gustos, solo hay que encontrar lo que mejor le vaya a cada uno.

4. Bibliografía

Como en cualquier otro grado, citar de donde sacamos la información que utilizamos no solo es importante para no cometer plagio y acreditar al autor, sino también para ser capaces de volver a encontrar esa información si la necesitamos en un futuro.

Aunque pueda parecer un poco pesado de hacer al principio, es una buena costumbre hacer un apartado al final de nuestra traducción en el que incluyamos los diccionarios y otros recursos que hemos utilizado para elaborarla. Recuerdo que en algunos encargos los profesores nos lo ponían como ejercicio obligatorio. 

5. Glosarios y más glosarios

Estrechamente relacionado con el apartado anterior, tampoco cuesta nada ir elaborando un glosario de los términos que vayamos traduciendo, sobre todo cuando nos ha costado encontrar sus equivalentes. 

En primero, los exámenes y las asignaturas de traducción especializada parecen muy lejanos, pero dentro de las asignaturas de traducción general siempre habrá algún texto que toque alguna especialidad por muy divulgativo o «general» que sea. Puede ser una receta de cocina, el manual de una tostadora o un artículo sobre los beneficios de las flores en nuestra salud. En cuanto hay algo de terminología especializada o locuciones, es el momento de elaborar un glosario. Quiero decir, «judgment» no se traduce igual en un texto de opinión que en uno legal, o «safe» acompañado de «sound» deja de ser «seguro» para ser «sano y salvo».

En los primeros exámenes me solía pasar que tenía que traducir frases hechas muy parecidas a las de los textos de las prácticas y me acordaba hasta de la paleta de colores del sitio donde había encontrado el equivalente, pero de la traducción, nada. Con el tiempo empecé a hacerme pequeños glosarios en Excel con apartados como «término original», «equivalente», «contexto» o «definición» y «fuente». Asimismo son útiles apartados como «ejemplos», «sinónimos» y «uso». Por aquí os dejo unas capturas para que os hagáis una idea. La primera es de una hoja en Excel de un glosario para un encargo de Traducción General Directa. Como podéis ver, se me pasó ordenar los términos por orden alfabético. La fiabilidad de fuentes como el UrbanDictionary es dudosa, sin embargo, este encargo requería conocer la lengua coloquial y más actual:

Esta de aquí abajo es de un glosario que hice en tercero para la asignatura de Traducción Jurídico-Administrativa I. En este, los términos están ordenados por orden alfabético y añadí marcas de uso (inglés británico, norteamericano o uso en las instituciones europeas):

En algunas asignaturas, los profesores nos permitían utilizar nuestros propios glosarios en los exámenes, y tengo que decir que me salvaron la traducción más de una vez.

Imagen de cabecera obtenida en Pexels.  

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